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jueves, 2 de diciembre de 2010

Wikileaks y el caso Couso

Wikileaks y el caso Couso

El minotauro anda suelto


Con la última publicación de los papeles de Wikileaks se confirma lo que muchos ya imaginaban: que Estados Unidos presiona a los gobiernos y a los poderes judiciales en defensa de sus intereses.

Washington sabe que si el caso Couso prosperara se abriría la caja de los truenos. Si los tres militares acusados fueran procesados se crearía un precedente que podría sentar jurisprudencia y, de ese modo, otros soldados estadounidenses podrían ser juzgados por casos similares. Así que Estados Unidos tiene claro que estas cosas hay que detenerlas cuanto antes.

Hasta aquí, lo sospechado e imaginado hasta ahora.

El fiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido

LOS FISCALES

Lo que nadie podía pensar es que algunos miembros del ministerio fiscal español estuvieran más que dispuestos a privilegiar a una de las dos partes implicadas en el caso. Así ha sido, sin embargo.

En 2007 el fiscal general Cándido Conde-Pumpido se reunió con el embajador estadounidense para asegurarle que los fiscales “seguirían oponiéndose” a la orden de detención dictada contra los tres militares estadounidenses implicados en la causa. La orden de detención había sido dictada tres días antes por el juez Santiago Pedraz.

Cándido Conde-Pumpido se reunió con el embajador estadounidense, pero no lo hizo ni con la madre de José Couso, ni con la esposa de José Couso, ni con los hermanos de José Couso, ni con el abogado de José Couso para garantizarles la buena marcha de la causa, ni para nada. He aquí la primera diferencia de trato hacia una de las dos partes implicadas.

Medio año después, Conde-Pumpido dijo al embajador estadounidense que él deseaba el archivo del caso.

Los abogados de la familia Couso no descartan que el fiscal hubiera adelantado a Estados Unidos información no hecha pública aún.

De momento lo que es ya evidente es que la Fiscalía tuvo más interés en contentar a Estados Unidos. La soberanía nacional no tiene valor para el señor Conde-Pumpido y sus amigos.

EL GOBIERNO

El 30 de abril de 2007 el embajador estadounidense se vio con la vicepresidenta Fernández de la Vega, quien aseguró “estar muy implicada en el seguimiento del caso [Couso], al que prestan atención los más altos cargos del Gobierno español”, y señaló que “una de las opciones que se estaba sopesando era la de presentar un recurso”.

Ese recurso no tardó en llegar.

El 14 de mayo de 2007 el fiscal jefe de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza anunció al consejero político estadounidense que se había opuesto al procesamiento de los tres militares estadounidenses acusados de la muerte de Couso y dictado dos semanas antes por el juez Pedraz.

Sin embargo, la noticia de tal recurso no aparece publicada hasta el 19 de mayo en varios periódicos, que coincidieron en señalar que tal apelación la había presentado el fiscal Alonso el día anterior.

Este juego de fechas deja por tanto abiertas algunas incógnitas que pueden cuestionar la actuación de la Fiscalía, ya que ésta informó antes a Estados Unidos que a la familia Couso de la presentación de dicho recurso.

Por otro lado, es llamativa la cadena de funcionamiento: Estados Unidos habla con Fernández de la Vega, ésta afirma que se está barajando presentar recurso, catorce días después la fiscalía presenta el recurso.

Por cierto, dos semanas después de ese recurso llegaba a España, de visita oficial, la Secretaria de Estado estadounidense Condoleeza Rice.

“NOS HAN UTILIZADO”

En un documento confidencial de 2009 se indica que: “El adjunto al director general de Política de Defensa comunicó la semana anterior a la embajada que su ministerio apoya totalmente la posición oficial norteamericana”.

Es decir, desde el Ministerio de Defensa español se apoya totalmente la posición oficial estadounidense. Y sin embargo, el partido que gobierna siempre ha mostrado en público una postura diferente: ha defendido la investigación de la muerte de José Couso, una defensa que sin embargo abandona en privado ante Washington.

“Nos han utilizado”, me dijo ayer Maribel Permuy, la madre de José Couso, al leer la información.

La familia Couso Permuy no descarta emprender acciones legales contra algunos de los implicados en esta trama ante la que es lícito preguntarse si hay una separación real de los poderes político y judicial.

De momento, estudian con sus abogados toda la información publicada. Y esperan nuevos datos que puedan llegar. (Añadido esta mañana: esos datos ya han llegado. Indican cómo algunos ministros del gobierno español se han involucrado para que “no prosperen las órdenes de detención” de los militares implicados en el caso Couso. Se menciona a Fernández de la Vega, Moratinos, López Aguilar. Definitivamente, la separación del poder político y judicial, en entredicho. ).

CLINTON

Cuando el Ejército estadounidense ha matado inocentes, ha torturado o hecho desaparecer a personas, Washington se ha justificado diciendo que se trata de errores, daños colaterales o consecuencias lógicas de la guerra contra el terror.

Sin embargo, cuando unos periodistas en el ejercicio de su profesión publican información de interés general, Estados Unidos se ofende y condena, pisoteando con ello la libertad de información, base de las sociedades democráticas.

Resultan paradójicas e incluso indignantes las palabras de la Secretaria de Estado Hillary Clinton : “Esta revelación [la última publicación de Wikileaks] es un ataque a la comunidad internacional”.

LAS PREGUNTAS

Si Estados Unidos no hubiera puesto tantos obstáculos para que el caso Couso prosperara, ahora se estaría celebrando un juicio en el que se investigarían las respuestas a estas preguntas:

-¿Por qué en la mañana del 8 de abril de 2003, en el plazo de menos de tres horas, las Fuerzas Armadas estadounidenses atacaron en Bagdad las tres sedes independientes de la prensa internacional – Al Jazeera, Abu Dhabi tv y el hotel Palestine- matando a tres periodistas -entre ellos José Couso- e hiriendo a varios más?

-¿Fueron aquellos tres ataques a la prensa fruto de la casualidad o medida de prevención contra una información libre, no empotrada, en el día en el que las tropas estadounidenses iniciaban la toma de Bagdad?

-¿Fue casualidad que en el Hotel Palestine dispararan contra el balcón quince, en el que grababa un cámara de Reuters, agencia que enviaba de manera casi simultánea las imágenes a su sede central para distribuirlas por todos los medios de comunicación del mundo?

-¿Querían las Fuerzas Armadas evitar ser filmadas en un día en el que no sabían con qué se iban a encontrar ni cómo iban a reaccionar?

Marines atravesando un puente de Bagdad. En el suelo, el cuerpo de un iraquí. Abril 2003. (Kuni Takahashi /AP)

-¿Cómo fue posible que el tanque que disparó contra el hotel Palestine no supiera lo que todo el planeta sabía: que aquél era el lugar de residencia de los periodistas europeos y estadounidenses?

-¿Cómo fue posible que desde el puente en que se encontraba no viera el cartel en inglés del Hotel Palestine, cuando éste se veía con unos simples prismáticos, no digamos ya con los potentes visores de un carro de combate?

-¿Cómo fue posible que, a pesar de que el Pentágono tenía las coordenadas del hotel y sabía que ésa era la residencia de los periodistas, esta información no fuera trasladada a los militares del tanque que disparó? ¿Realmente no fue trasladada?

-Los periodistas que estábamos en el hotel Palestine habíamos visto ya tropas estadounidenses desde nuestros balcones 24 horas antes; y el tanque que disparó llevaba apostado en un puente del río Tigris, junto con otros carros de combate, varias horas antes de disparar.

Si nosotros podíamos verlos a simple vista, es obvio que ellos nos veían a nosotros, teniendo en cuenta que lo primero que debe hacer un militar cuando llega a un lugar es inspeccionar el área e identificar las posibles amenazas.

Si 24 horas antes no nos habían considerado una amenaza, ¿por qué decidieron que lo éramos 24 horas después?

-¿No les importó saber que allí solo había civiles, más de doscientos periodistas, protegidos por la ley internacional? ¿No les quedó claro que éramos periodistas al ver nuestras identificaciones con letras enormes -PRESS- en nuestros chalecos antibalas?

-¿Por qué el tanque apunta con su cañón al hotel y espera diez minutos para disparar? ¿Qué pasó en esos diez minutos? ¿No prueba esa espera que no había amenaza alguna que justificara el disparo?

Hotel Palestine, abril 2003 (AP)

-¿Por qué el Pentágono cambió en varias ocasiones el contenido y enfoque de sus justificaciones del ataque? ¿Por qué en un primer momento defendió su actuación asegurando que había francotiradores en el hall del hotel?

-¿Por qué posteriormente -después de que se les preguntara por qué habían atacado el piso 14, 15, y 16 cuando la presunta amenaza se encontraba en el hall- afirmaron que los hombres armados estaban en la azotea?

-¿Por qué finalmente, tras las protestas de los más de 200 periodistas de todas las nacionalidades que allí estábamos y que aseguramos que del hotel no había salido ni un solo disparo, el Pentágono optó por concluir que no había ningún hombre armado, sino simplemente alguien con unos prismáticos, un “ojeador” lo llamaron, que estaría indicando al enemigo las posiciones de los militares estadounidenses?

-¿Justificaba la existencia de ese ojeador – si es que realmente existió- un ataque y la muerte de dos periodistas? ¿Era realmente una amenaza que otros conocieran las posiciones de los militares estadounidenses, cuando éstos se encontraban sobre el puente Al Jumiriya, visibles desde diversos puntos del centro de la ciudad?

-¿No sería quizá ese ojeador en realidad un periodista, o quizá el concepto ojeador abarca una idea abstracta referida a las miles de personas -periodistas extranjeros y bagdadíes civiles- que podían ver a los militares estadounidenses desde sus casas? ¿Estarían justificados por tanto ataques mortales a todos los edificios de Bagdad porque desde ellos les estaban viendo iraquíes, a los que quizá el Pentágono también decidiera llamar ojeadores?

Los tres militares estadounidenses implicados en el ataque al hotel Palestine

-¿Buscaban las tropas estadounidenses atemorizar a la prensa extranjera como lo hicieron para que ésta dejara de trabajar, de filmar los movimientos militares, y se viera obligada a escapar, a esconderse o a trasladar a sus heridos o muertos, como ocurrió? ¿Sabían que un ataque a la prensa supone, como supuso aquél día, la interrupción del trabajo de los periodistas durante horas?

-¿O fue todo fruto del azar?

Algunas de las respuestas a estas preguntas se pueden obtener a base de lógica. Otras solo podrían contestarse con la celebración de un juicio que obligara a investigar lo ocurrido y a testificar a personas clave del caso Couso. Que avalara la protección a los informadores y de la información.

De momento los papeles de Wikileaks sobre el caso Couso no destapan lo fundamental del mismo. Eso sí, desvelan el manejo de cinismos, hipocresías, dobles raseros y tratos de favor practicados en torno a él. Son la constatación de la pleitesía que se rinde al país más poderoso del mundo.

http://minotauro.periodismohumano.com/

viernes, 15 de octubre de 2010

Amnistía Internacional pide a EEUU que se revise el caso de “los Cinco cubanos”



En un informe enviado al gobierno estadounidense hecho público ayer, Amnistía Internacional resume sus motivos de preocupación sobre la imparcialidad del juicio contra cinco hombres declarados culpables en 2001 de actuar como agentes de la inteligencia cubana y cargos afines. Los cinco cumplen penas entre 15 años y cadena perpetua en prisiones federales estadounidenses.

Los cinco condenados —Fernando González, Gerardo Hernández y Ramón Labañino, nacionales cubanos; y los nacionales estadounidenses Antonio Guerrero y René González— fueron juzgados en Miami y declarados culpables de varios delitos, como actuar y conspirar como agentes de la República de Cuba no inscritos oficialmente, fraude y uso indebido de documentos de identidad y, en el caso de tres de ellos, conspiración para transmitir información sobre la defensa nacional. Gerardo Hernández fue declarado culpable también de conspiración para asesinar, por su presunto papel en el derribo por Cuba en 1996 de dos aviones de la organización anticastrista estadounidense Hermanos al Rescate, en el que murieron cuatro personas.

En una carta dirigida al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, el 4 de octubre, con la que se adjuntaba el informe —The Case of the ‘Cuban Five’—, Amnistía Internacional afirmaba que, al mismo tiempo que no adoptaba una postura sobre la culpabilidad o inocencia de estos cinco hombres respecto a los cargos que se les imputaban, consideraba que existían dudas sobre la justicia e imparcialidad del juicio, que no se han resuelto en la apelación.

Un motivo de preocupación fundamental y subyacente relativo a la imparcialidad es el que suscita la celebración del juicio en Miami, habida cuenta de la hostilidad dominante hacia el gobierno cubano en esa zona y de los actos de los medios de comunicación y de otro tipo celebrados antes y durante el juicio. Como expone en su informe Amnistía Internacional, hay datos que indican que estos factores hicieron imposible garantizar un jurado totalmente imparcial.

También suscitan preocupación ciertas cuestiones sobre la solidez de las pruebas en las que se basó la declaración de culpabilidad del delito de conspiración para asesinar en el caso de Gerardo Hernández, así como las circunstancias de la prisión preventiva de los cinco encausados, durante la cual tuvieron un acceso limitado a sus abogados y a documentación, lo que podría haber menoscabado su derecho a la defensa.

Amnistía Internacional ha pedido al gobierno que revise el caso y palíe las injusticias que puedan haberse cometido mediante el procedimiento de indulto u otros medios apropiados, si las apelaciones judiciales resultan inefectivas.

Amnistía Internacional también ha reiterado su preocupación por la repetida denegación por el gobierno estadounidense de visados temporales a las esposas cubanas de dos de los presos, René González y Gerardo Hernández, con el fin de visitar a sus maridos. A la organización le preocupa que esta prohibición total o permanente de visitas de sus esposas constituya un castigo adicional y sea contraria a las normas internacionales sobre un tratamiento humano de los presos y de la obligación de los Estados de proteger la vida familiar. Amnistía Internacional sigue instando al gobierno a que conceda visados temporales a las esposas por motivos humanitarios.

Encarcelados desde 1998

Los cinco presos fueron detenidos en Miami en 1998. No han negado que actuaran como agentes para el gobierno cubano; sin embargo, sí han negado los cargos más graves formulados en su contra y han sostenido que su función era dedicarse a los grupos de exiliados cubanos en Miami responsables de actos hostiles contra Cuba y no vulnerar la seguridad nacional estadounidense. Durante el juicio no se presentó ninguna prueba que demostrase que los acusados hubieran manejado o transmitido realmente información clasificada.

En mayo de 2005, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU adoptó una opinión sobre el caso en la que concluía que el gobierno estadounidense no había proporcionado a los cinco cubanos un juicio con las debidas garantías, tal como prevé el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El Grupo de Trabajo fundamentó su opinión en varios motivos, entre ellos el impacto perjudicial de celebrar el juicio en Miami. También declaró que las circunstancias de la prisión preventiva de los acusados y la clasificación inicial de todos los documentos del caso de “secretos” redujo las posibilidades de una defensa adecuada y menoscabó el equilibrio entre la acusación y la defensa.

En agosto de 2005, una sala de tres jueces de la Corte de Apelaciones del 11º Circuito anuló por unanimidad las declaraciones de culpabilidad de los cinco encausados, declarando que los prejuicios dominantes de la comunidad en Miami contra el gobierno de Castro se habían unido a otros factores para menoscabar su derecho a un juicio con las debidas garantías. El gobierno estadounidense apeló contra la resolución, que fue revocada posteriormente por el plenario de la corte de apelación por 10 votos contra dos. Sus declaraciones de culpabilidad fueron confirmadas por la corte de apelación en junio de 2008, aunque las condenas a cadena perpetua impuestas a dos de los encausados fueron anuladas y posteriormente reducidas. Gerardo Hernández es el único de los cinco enjuiciados que aún cumple cadena perpetua (fue condenado a dos penas de cadena perpetua). En junio de 2009, la Corte Suprema denegó una petición para iniciar los trámites de un recurso contra las declaraciones de culpabilidad de los cinco presos sin dar ningún motivo.

En junio de 2010 se presentó una nueva apelación ante la corte federal de primera instancia, basada, en parte, en pruebas recién descubiertas de que los periodistas que habían escrito artículos y comentarios perjudiciales sobre el caso cuando se celebraba el juicio eran empleados a sueldo del gobierno estadounidense que trabajaban para medios de comunicación anticastristas en Estados Unidos. Aún no se ha celebrado ninguna vista de la apelación.

Leer (en inglés) informe de Amnistía Internacional: USA: The Case of the ‘Cuban Five’.

rCR

miércoles, 11 de agosto de 2010

Fidel: las viejas y las nuevas armas


Fidel: las viejas y las nuevas armas

La isla desconocida


Es grave su reflexión, como su mirada. La foto de Roberto Chile muestra en close-up a un anciano guerrero que mira fijamente a su interlocutor. La fuerza de esa mirada es la de los argumentos. Fidel Castro es entrevistado por cuatro destacados periodistas venezolanos. Habla de la Península coreana y del Medio Oriente, pero es a propósito de Colombia, el estado intervenido, que formula una conclusión quizás de partida: “Teníamos la razón en desear la justicia y también, la paz. Y éramos partidarios de la lucha. Porque si usted no puede obtener la justicia por otras vías, tiene que ir a la vía de las armas. Pero llega un momento en que ni el Imperio ni los revolucionarios pueden llegar a obtener sus objetivos por la vía de las armas. Miren ustedes la conclusión: Ni el Imperio, ni los revolucionarios”. Fidel, con la experiencia de sus 84 años casi cumplidos, otra vez vestido de verde olivo, advierte: en el nuevo siglo no es viable la guerra, ni la convencional, ni la de guerrillas, ni la atómica. No podría haber vencedores ni vencidos.

Es verdad que su afirmación encaja en un contexto muy específico: la guerra total colombiana, en la que intervienen guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, militares colombianos y estadounidenses. La guerra como estrategia de colonización militar imperialista, y como forma de control regional. Pero la conclusión trasciende el escenario. Doce años antes, el 23 de junio de 1998, había dicho: “Hoy ya la cosa es de otro carácter, es mundial, es la fuerza del pueblo, la educación, la conciencia; las masas, con un creciente poder, son las que tendrán que resolver estos problemas. (...) Serán otras tácticas, ya no será la táctica al estilo bolchevique, ni siquiera al estilo nuestro, porque pertenecieron a un mundo diferente. Serán otros caminos y otras vías por los cuales se irán creando las condiciones para que ese mundo global se transforme en otro mundo. Yo no concibo otra globalización que no sea la globalización socialista”. Unos meses después, llegarían los nuevos guerrilleros del siglo XXI a Centroamérica y Haití: médicos, enfermeros y técnicos de la salud, que traerían vida en lugar de muerte, que no se inmiscuirían en discusiones políticas, pero cuya sola presencia y actuación terminarían siendo subversivas. Médicos, no para exponer ideas, sino para aplicarlas. Ideas personificadas que salvaban vidas. Ideas que no podían ser calumniadas, porque se manifestaban en hechos. Los pueblos centroamericano y haitiano, y los de otras naciones latinoamericanas, africanas, asiáticas –a donde irían las guerrillas de la salud--, redefinirían en cada médico cubano a la Revolución. Y cada médico se redefiniría a sí mismo en su misión como revolucionario. Magnífica y silenciosa guerrilla que evadía las trampas retóricas de las corporaciones de prensa, y anotaba el gol de las ideas.

En América Latina las estructuras reproductoras del sistema capitalista se agrietaron y las nuevas ideas encarnaron en gobiernos elegidos por el pueblo. Quizás porque carece de argumentos, el imperialismo se aferra en cambio al uso de la fuerza, pero cada guerra que comienza se empantana en la resistencia popular. ¿De qué valen tantas armas acumuladas, tanta inteligencia desperdiciada en sofisticadas maneras de matar, si la fuerza es inviable, si los medios al servicio de la fuerza se desacreditan en la retórica porque ignoran los hechos?, ¿si el mundo en el que vivimos se cae a pedazos? Doce años después, hay decenas de miles de médicos-ideas en muchos países del mundo, cubanos, y venezolanos, nicaragüenses, bolivianos, haitianos, que se formaron en Cuba; también hay decenas de miles de soldados norteamericanos que tratan infructuosamente de vencer a los hombres y mujeres ideas. El peligro sin embargo es el Holocausto, no el metódico y “racional” de los nazis, sino uno más devastador e irracional: el nuclear. Fidel lo ha percibido con claridad, y hace un alto en su obsesión de construir un mundo más justo, para alertar del peligro a sus enemigos. Una alerta que a todos concierne: a ricos y a pobres, a revolucionarios y a contrarrevolucionarios, porque todos navegamos en el mismo Planeta.

Las preguntas que nos dejó Fidel el sábado, desde la tribuna de la Asamblea Nacional, expresan el dramatismo de la situación: el imperialismo, por su naturaleza social depredadora, no cede, pero los seres humanos concretos pueden impedir su vocación suicida. La Humanidad ha llegado al borde del abismo: o reordena su estilo de vida o se despeña. O cesa de guerrear, y construye un nuevo orden internacional, o hallará la muerte. Obama puede ser persuadido de no iniciar la guerra, repite el líder guerrillero, porque no es un asesino: no es un cínico como Nixon, un ignorante como Reagan o un imbécil loco como W. Bush; no es un Nerón capaz de incendiar el mundo.

Entonces Fidel retoma su concepto de siembra de ideas, de formación de conciencias: “¿Cuales son las armas ahora para hacer Revolución? –pregunta a los periodistas venezolanos y responde:-- Divulgar la realidad de lo que va a ocurrir. Ustedes tienen armas nucleares ideológicas (la comunicación con el mundo), y si ganan esta batalla habrán derrotado al régimen y no harán falta Revoluciones”. Pongámonos la improvisada armadura, saltemos sobre Rocinante, y de adarga, empuñemos la pluma, al menos de forma simbólica, porque son tiempos de computadoras, de batallas virtuales. Fidel, el viejo y siempre joven guerrillero, vestido de verde olivo, mira fijamente a sus interlocutores, como si hubiese visto un futuro horrible que la acción inmediata de los pueblos puede cambiar.

Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/08/fidel-las-viejas-y-las-nuevas-armas.html