Libertad para los cinco

Libertad para los cinco
condenados por dignos y patriotas

jueves 12 de enero de 2012

Rebelion. Los “desaparecidos” del imperio

Los “desaparecidos” del imperio

Atilio A. Boron
Rebelión


Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el Washington Post, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la opinión pública en relación a las víctimas de las guerras que Estados Unidos libra en el exterior.1 Como académico “bienpensante” se abstiene de utilizar la categoría “imperialismo” como clave interpretativa de la política exterior de su país; su análisis, en cambio, revela a los gritos la necesidad de apelar a ese concepto y a la teoría que le otorga sentido. Tirman expresa en su nota la preocupación que le suscita, en cuanto ciudadano que cree en la democracia y los derechos humanos, la incoherencia en que incurrió Barack Obama –no olvidemos, un Premio Nóbel de la Paz- cuando en su discurso pronunciado en Fort Bragg (14 de Diciembre de 2011) para rendir homenaje a los integrantes de las fuerzas armadas que perdieron la vida en la guerra de Irak (unos 4.500, aproximadamente) no dijo ni una sola palabra de las víctimas civiles y militares iraquíes que murieron a causa de la agresión norteamericana. Agresión, conviene recordarlo, que no tuvo nada que ver con la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak o con la inverosímil complicidad del antiguo aliado de Washington, Saddam Hussein, con las fechorías que supuestamente cometía otro de sus aliados, Osama Bin Laden. El objetivo excluyente de esa guerra, como la que amenaza iniciar en contra de Irán, fue apoderarse del petróleo iraquí y establecer un control territorial directo sobre esa estratégica zona para el momento en que el aprovisionamiento del crudo deba hacerse confiando en la eficacia disuasiva de las armas en lugar de las normas de aquello que algunos espíritus ingenuos en la Europa del siglo XVIII dieron en llamar “el dulce comercio.”

En su nota Tirman acierta al recordar que las principales guerras que Estados Unidos libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial –Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán- produjeron, según sus propias palabras, una “colosal carnicería”. Una estimación que este autor califica como muy conservadora arroja un saldo luctuoso de por lo menos seis millones de muertes ocasionadas por la cruzada lanzada por Washington para llevar la libertad y la democracia a esos infortunados países. Si se contaran operaciones militares de menor escala -como las invasiones a Grenada y Panamá, o la intervención apenas disimulada de la Casa Blanca en las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, para no hablar de similares tropelías en otras latitudes del planeta- la cifra se elevaría considerablemente.2 No obstante, y pese a las dimensiones de esta tragedia, a las cuales habría que agregar los millones de desplazados por los combates y la devastación sufrida por los países agredidos, ni el gobierno ni la sociedad norteamericana han evidenciado la menor curiosidad, preocupación, ¡ni digamos compasión!, para enterarse de lo ocurrido y hacer algo al respecto. Esos millones de víctimas fueron simplemente borrados del registro oficial del gobierno y, peor aún, de la memoria del pueblo norteamericano mantenido impúdicamente en la ignorancia o sometido a la interesada tergiversación de la noticia. Cómo lúgubremente reiteraba el criminal dictador argentino Jorge R. Videla ante la angustiada pregunta de los familiares de la represión, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.

Si el holocausto perpetrado por Adolf Hitler al exterminar a seis millones de judíos hizo que su régimen fuese caracterizado como una aberrante monstruosidad o como una estremecedora encarnación del mal, entonces ¿qué categoría teórica habría que usar para caracterizar a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos que sembraron muertes en una escala por lo menos igual, si no mayor? Lamentablemente nuestro autor no se formula esa pregunta porque cualquier respuesta habría puesto en cuestión el crucial artículo de fe del credo norteamericano que asegura que Estados Unidos es una democracia. Más aún: que es la encarnación más perfecta de “la democracia” en este mundo. Observa con consternación, en cambio, el desinterés público por el costo humano de las guerras estadounidenses; indiferencia reforzada por el premeditado ocultamiento que se hace de aquellos muertos en la voluminosa producción de películas, novelas y documentales que tienen por tema central la guerra; por el silencio de la prensa acerca de estas masacres –recordar que, luego de Vietnam, la censura en los frentes de batalla es total y que no se pueden mostrar víctimas civiles y tampoco soldados norteamericanos heridos o muertos; y porque las innumerables encuestas que a diario se realizan en Estados Unidos jamás indagan cuál es el grado de conocimiento o la opinión de los entrevistados acerca de las víctimas que ocasionan en el exterior las aventuras militares del imperio.

Este pesado manto de silencio se explica, según Tirman, por la persistencia de lo que el historiador Richard Slotkin denominara el “mito de la frontera”, una de las constelaciones de sentido más arraigada de la cultura norteamericana según la cual una violencia noble y desinteresada -o interesada solo en producir el bien- puede ser ejercida sin culpa o cargos de conciencia sobre quienes se interpongan al “destino manifiesto” que Dios ha reservado para los norteamericanos y que, con piadosa gratitud, los billetes de dólar recuerdan en cada una de sus denominaciones. Solo “razas inferiores” o “pueblos bárbaros”, que viven al margen de la ley, podrían resistirse a aceptar los avances de la “civilización”. El violento despojo sufrido por los pueblos originarios de las Américas, tanto en el Norte como en el Sur, fue justificado por ese racista mito de la frontera y edulcorado con infames mentiras. En el extremo sur del continente, en la Argentina, la mentira fue denominar como “conquista del desierto” la ocupación territorial a sangre y fuego del habitat, que no era precisamente un desierto, de los pueblos originarios. En Chile la mentira fue bautizar como “la pacificación de la Araucanía” al nada pacífico y sangriento sometimiento del pueblo mapuche. En el norte, el objeto del pillaje y la conquista no fueron las poblaciones indígenas sino una fantasmagórica categoría, apenas un punto cardinal: el Oeste. En todos los casos, como lo anotara el historiador Osvaldo Bayer, la “barbarie” de los derrotados, que exigía la perentoria misión civilizatoria, era demostrada por su … ¡desconocimiento de la propiedad privada!

En suma: esta constelación de creencias -racista y clasista hasta la médula- presidió el fenomenal despojo de que fueron objeto los pueblos originarios y liberó a los píos cristianos que perpetraron la masacre de cualquier sentimiento de culpa. En realidad, las víctimas eran humanas sólo en apariencia. Esa ideología reaparece en nuestros días, claro que de forma transfigurada, para justificar el aniquilamiento de los salvajes contemporáneos. Sigue “oprimiendo el cerebro de los vivos”, para utilizar una formulación clásica, y fomentando la indiferencia popular ante los crímenes cometidos por el imperialismo en tierras lejanas. Con la invalorable contribución de la industria cultural del capitalismo hoy la condición humana le es negada a palestinos, iraquíes, afganos, árabes, afrodescendientes y, en general, a los pueblos que constituyen el ochenta por ciento de la población mundial. Tirman recuerda, como ya lo había hecho antes Noam Chomsky, el sugestivo nombre asignado a la operación destinada a asesinar a Osama Bin Laden: “Gerónimo”, el jefe de los apaches que se opuso al pillaje practicado por los blancos. El lingüista norteamericano también decía que algunos de los instrumentos de muerte más letales de las fuerzas armadas de su país también tienen nombres que aluden a los pueblos originarios: el helicóptero Apache, el misil Tomahawk, y así sucesivamente.

Tirman concluye su análisis diciendo que esta indiferencia ante los “daños colaterales” y los millones de víctimas de las aventuras militares del imperio socava la credibilidad de Washington cuando pretende erigirse en el campeón de los derechos humanos. Agregaríamos: socava “irreparablemente” esa credibilidad, como quedó elocuentemente demostrado en 2006 cuando la Asamblea General de la ONU creó el Consejo de Derechos Humanos, en reemplazo de la Comisión de Derechos Humanos, con el voto casi unánime de los estados miembros y el solitario rechazo de Estados Unidos, Israel, Palau y las Islas Marshall.3 Lo mismo ocurre cuando año tras año la Asamblea General condena por una mayoría aplastante el criminal bloqueo a Cuba impuesto por Estados Unidos.
Pero no es sólo la credibilidad de Washington lo que está en juego. Más grave aún es el hecho de que la apatía y el sopor moral que invisibilizan la cuestión de las víctimas garantiza la impunidad de quienes perpetran crímenes de lesa humanidad en contra de poblaciones civiles indefensas (como en los casos de My Lai en Vietnam o Haditha en Irak, para no mencionar sino los más conocidos). Pero esto viene de lejos: recuérdese la patética indiferencia de la población norteamericana ante las noticias del bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki, y los cables que enviaba el corresponsal del New York Times destacado en Japón diciendo que ¡no había indicios de radioactividad en la zona bombardeada! Impunidad que alentará futuras atrocidades, motorizadas por la inagotable voracidad de ganancias que exige el complejo militar-industrial, para el cual la guerra es una condición necesaria, imprescindible, de sus beneficios. Sin guerras, sin escalada armamentista el negocio arrojaría pérdidas, y eso es inadmisible. Y son las ganancias de esos tenebrosos negocios, no olvidemos, las que financian las carreras de los políticos norteamericanos (y Obama no es excepción a esta regla) y las que sostienen a los oligopolios mediáticos con los cuales se desinforma y adormece a la población. No por casualidad Estados Unidos ha guerreado incesantemente en los últimos sesenta años. Los preparativos para nuevas guerras están a la vista y son inocultables: comienzan con la satanización de líderes desafectos, presentados ante la opinión pública como figuras despóticas, casi monstruosas ; sigue con intensas campañas publicitarias de estigmatización de gobiernos desafectos y pueblos díscolos; luego vienen las condenas por presuntas violaciones a los derechos humanos o por la complicidad de aquellos líderes y gobiernos con el terrorismo internacional o el narcotráfico, hasta que finalmente la CIA o algún escuadrón especial de las fuerzas armadas se encarga de fabricar un incidente que permita justificar ante la opinión pública mundial la intervención de los Estados Unidos y sus compinches para poner fin a tanto mal. En tiempos recientes eso se hizo en Irak y luego en Libia. En la actualidad hay dos países que atraen la maliciosa atención del imperio: Irán y Venezuela, por pura casualidad dueños de inmensas reservas de petróleo. Esto no significa que la funesta historia de Irak y Libia vaya necesariamente a repetirse, entre otras cosas porque, como lo observara Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países débiles, casi indefensos, y aislados internacionalmente. Washington ha hecho lo imposible para establecer un “cordón sanitario” que aísle a Teherán y Caracas, pero hasta ahora sin éxito. Y no son países destruidos por largos años de bloqueo, como Irak, o que se desarmaron voluntariamente, como Libia, seducida por las hipócritas demostraciones de afecto de una nueva camada de imperialistas. Afortunadamente, ni Irán ni Venezuela se encuentran en esa situación. De todos modos habrá que estar alertas.

NOTAS

1. “ Why do we ignore the civilians killed in American wars?” (The Washington Post, 5 Diciembre 2011)

2. Expertos internacionales aseguran que el número de víctimas ocasionadas por Estados Unidos en Vietnam ronda las cuatro millones de personas. La estimación total de seis millones subestima grandemente la masacre desencadenada por el imperialismo norteamericano en sus diferentes guerras.

3. Añadamos un dato bien significativo: cuando la Asamblea General tuvo que decidir la composición del Consejo, el 9 de Mayo del 2006, Estados Unidos no logró los votos necesarios para ser uno de los 47 países que debía integrarlo. ¡Toda una definición sobre la nula credibilidad internacional de Estados Unidos como defensor de los derechos humanos!



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes 9 de enero de 2012

Mentiras y Calumnias del Washington Post Contra los 5 Cubanos

Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos


Mentiras y Calumnias del Washington Post Contra los 5 Cubanos


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Si dices una mentira lo suficientemente grande y la repites una y otra vez, eventualmente la gente la creerá"(Goebbels)



El 31 de diciembre de 2011, el Washington Post publicó un editorial titulado "Cuba debe liberar finalmente a Alan Gross." El editorial del Post es un insulto a la inteligencia de cualquier persona, miente descaradamente y falta el respeto a personalidades notables.


El Post lamenta el apoyo universal que despierta la causa por la libertad de los Cinco, y no dice que ese apoyo, sostenido por más de una década, crece día a día en relación directa al tamaño de la injusticia que EE.UU comete contra los Cinco antiterroristas cubanos. El editorial de fin de año expone sin tapujos su pensamiento derechista y ultraconservador.



La opinión del Post, miente con alevosía sobre las razones que llevaron a los Cinco a EEUU a monitorear a los grupos terroristas con base en Miami, repite lo que han dicho hasta el cansancio periodistas pagados por el gobierno para demonizar a los Cinco ante la opinión pública y miente también sobre las razones por las que fue juzgado y condenado Alan Gross.



Solo les ha faltado victimizar a Posada Carriles y sus socios terroristas, a los que amparan con su silencio.



El editorial invalida la opinión de los artistas, intelectuales, Premios Nobel y hasta la de Jimmy Carter, que abogan por la libertad de los Cinco y una solución al caso Gross.



Con absoluta arrogancia terminan recomendando al Presidente Barack Obama que impida cualquier posibilidad de solución a ambos casos.



El Post, en lugar de esclarecer a los lectores diciendo la verdad ocultada durante 13 años, intenta perpetuar el injusto castigo a los 5 Cubanos y sus familiares.



Con sus mentiras, bloquean también cualquier solución al caso Gross con el que dicen solidarizarse. (vea el artículo al final)

LE PEDIMOS QUE CONSIDEREN ENVIAR UNA CARTA AL EDITOR DEL WASHINGTON POST.


A continuación pueden leer la guía para enviar una carta al editor. No deje de mencionar el artículo al que se refiere incluyendo la fecha y el título del mismo.



Por los editores del Washington Post editor
Aceptamos cartas por correo electrónico y por correo postal, sin embargo, debido a que el tiempo es un factor crítico para la selección de las cartas a publicar, les recomendamos que las envié por correo electrónico a la siguiente dirección letters@washpost.com o por correo postal a: Letters to the Editor, The Washington Post, 1150 15th Street NW, Washington DC 20071.


Cuáles son las guías para enviar una carta al editor?
Preferimos cartas que tengan menos de 200 palabras y comiencen con un artículo u opinión que apareció en el Washington Post. No tienen que haber sido enviadas o publicadas en ningún otro medio. Debe incluir el nombre completo de la persona que lo escribe, cartas anónimas o cartas escritas bajo un seudónimo no serán consideradas. Con el propósito de verificación, deben incluir la dirección de la persona que la escribe, su correo electrónico y su teléfono. Quien envía la carta debe indicar cualquier interés financiero o personal con el tema de la carta. Si lo envía electrónicamente, por favor copie la carta completa en el cuerpo del correo, y no envíe archivos adjuntos - estos no serán leídos.



LEA EL ARTICULO

Cuba debería finalmente liberar a Alan Gross


Por la Mesa Editorial, Publicada el 31 de diciembre, 2011



DOS LÍDERES de la comunidad Judía de Cuba han visitado al Americano Alan Gross en un hospital de máxima seguridad de La Habana donde se encuentra confinado desde el 3 de diciembre, del 2009.

Encendieron velas de Hanukkah con el, y luego declararon que estaba saludable y esperanzado.

Pero para la familia del señor Gross en Bethesada, este informe fue un frío consuelo. Delgado y deprimido, el hombre de 62 años no se encontraba entre los 3000 prisioneros amnistiados por el Presidente Raúl Castro el 23 de diciembre; a pesar de que una madre y una hija enferma lo esperan en su hogar, el Sr. Gross permanece bajo una sentencia de 15 años por "actos para socavar la integridad y la independencia" de Cuba

Las acusaciones de Cuba se basan en el trabajo humanitario del señor Gross, a nombre de una compañía que opera con fondos de EEUU para promover la democracia, para apoyar a sus colegas judíos en la isla. Específicamente, los ayudó a establecer un intranet y mejorar el acceso al Internet.

Mucho se ha dicho sobre la cuestión de que el señor Gross trajo computadoras y equipos de teléfonos celulares con el cuando llego a la isla, pero al menos en una ocasión, las autoridades cubanas revisaron sus valijas y le dejaron entrar el equipo después de pagar un impuesto. "No hice nada en Cuba que no haya hecho a diario en millones de hogares y oficinas alrededor del mundo," dijo el señor Gross a la corte donde fue encontrado culpable el pasado mes de marzo. Ay! es exactamente el punto: En Cuba, ayudar a las personas a comunicarse libremente puede ser un crimen.

El gobierno de Castro ve al Sr. Gross como una potencial moneda de cambio en su campaña para lograr la libertad de cinco espías cubanos en EEUU. Este esfuerzo lamentablemente ha recibido apoyo de celebridades de Hollywood, premios Nobel y hasta por parte del ex Presidente Jimmy Carter, quien pidió por la libertad de los espías cuando visito Habana en marzo (mientras decía que la suerte de ellos debería ser "separada" de la suerte del Sr. Gross)

No existe una equivalencia, moral o de ningún otro tipo, entre el espionaje ilegal de los cubanos y la conducta del Sr. Gross. Los cinco cubanos fueron sentenciados a largos años de prisión en 2001 por, entre otras cosas, operar sin haberse registrado como agentes extranjeros y por infiltrar instalaciones militares en el sur de la Florida. Todos ellos reconocieron ser oficiales de inteligencia, a diferencia del Sr. Gross, un humanitario que quedó atrapado en la disputa entre EEUU y Cuba sobre el esfuerzo de EEUU de promover la sociedad civil en la isla.

Sin embargo, oficiales cubanos ahora conectan los casos. Refiriéndose a los cinco agentes de inteligencia, el presidente del Parlamento de Cuba Ricardo Alarcón, ha llamado cínicamente a la comunidad Judía en los EEUU a "persuadir a los políticos americanos que es tiempo de poner fin a esta injusticia y, en el proceso, encontrar otras soluciones humanitarias."

A pesar de que la administración de Obama esta trabajando a través de canales diplomáticos para lograr la libertad del Sr. Gross, inteligentemente se ha negado a un canje entre los espías cubanos y él. A lo más, una vez que el Sr. Gross sea liberado, la administración podría considerar pedirle a la corte federal en Florida que le permita regresar a Cuba a uno de los espías que ya finalizo su sentencia. Debido a su doble ciudadanía EEUU-Cuba, el se encuentra cumpliendo tres años de probatoria. Pero el ex gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, refloto esa idea durante su visita a Habana en Octubre, y los cubanos se negaron.

Así son los caprichos del estado Comunista, cuyas largas listas de victimas han crecido trágicamente incluyendo Alan Gross. El gobierno de EEUU debería tratar de traerlo de regreso a casa-sin tener que- sin aceptar la extorsión cubana.

sábado 19 de noviembre de 2011

Rebelion. En el día de reflexión

En el día de reflexión

Julio Anguita, Miguel Candel, Salvador López Arnal et al.
Rebelión


Tanto las sociedades como las personas evolucionan, mezclando continuidad, cambio y ruptura. Hay momentos y momentos. Hoy toca la ruptura. SI bien puede parecer que las personas no hacen la historia y que la dirigen quienes tienen el poder, esto es una verdad a medias. Cuando los trabajadores, los pueblos, las mujeres y los hombres comunes y corrientes se organizan, se dotan de un proyecto y se movilizan, ellos y ellas marcan la historia. En este contexto, eso es más necesario que nunca pues vivimos una etapa sustancialmente nueva y, sobre todo, peor. Si no tomamos nota de esto, no tendremos fuerza para resistir y mucho menos para pasar a la ofensiva.

Desde hace tres años, vivimos un estado de excepción decretado por el capital financiero internacional y que tiene a la Unión Europea como instrumento dedicado a desposeer a la ciudadanía de sus derechos políticos, sociales y sindicales, y como herramienta para forzar la renuncia a la soberanía popular en cada uno de los Estados. Es el llamado Consenso de Viena, la versión europea del Consenso de Washington, aplicado en el territorio europeo y en sus Tratados de Libre Comercio con terceros países.

Este estado de excepción tiene dos características: el predominio de los poderes reales, de hecho, y la suspensión del Derecho.

En nuestro país, este Estado de Excepción está significando el desmontaje sistemático de los nodos democrático-sociales de la Constitución de 1978 y el tránsito hacia un nuevo régimen que podemos muy bien denominar demediada democracia oligárquica. Es decir, un sistema dirigido y organizado por el capital y puesto a su servicio. Es eso que en las calles se dice: la dictadura de los mercados, del 1%.

Creemos que estas elecciones, lo decimos en el día de reflexión, serán fundacionales. Gane el PP (lo más probable) o gane el PSOE, lo que sería un milagro, la clase política reinante en nuestro país va a transitar hacia un nuevo régimen político. Estas elecciones legitimarán esa operación. Nadie se ha atrevido a decir esto, pero es lo que realmente está en juego en estas elecciones. Por eso es absurdo, a nuestro entender, hacer discursos y realizar propuestas como si nuestro país viviese una situación normal y como si el orden constitucional fuese el mismo de la etapa anterior.

Estamos ante una reforma constitucional al margen de la voluntad popular y de unas formas mínimamente democráticas, dirigida por el capital financiera, por la Banca, de ahí que hablemos de una democracia oligárquica. El primer paso fue el desmantelamiento de los derechos laborales en junio 2010, en pleno mundial de fútbol; el segundo se concretó en La Moncloa, en la reunión de los 35 empresarios más poderosos con Zapatero. Lo siguiente fue declarar el estado de excepción para tomar el control de AENA, operación sustentada en demonizar a sus trabajadores para encubrir la privatización de la empresa a un precio más barato: ninguna empresa asumiría los altos costos laborales de los trabajadores de AENA.

Zapatero siguió con sus medidas neoliberales por orden de Merkel y Sarkozy, mientras Goldman Sachs, que realizó las auditorías de las cuentas griegas (y que entonces sí cumplían con los requisitos para entrar en el euro), ahora controla el Banco Central Europeo.

Ha caído Grecia, está cayendo Italia y Dolores de Cospedal reconoce a pocos días de las elecciones que Rajoy no ha dicho lo que de verdad va a hacer: seguir apretándonos el cinturón porque ellos llevan tirantes. El PP empieza como acabó en 2004: mintiendo.

Lo que viene, ya lo sabemos: lo que en América Latina se denominó un ajuste estructural permanente o la larga y triste noche neoliberal: usar el chantaje de la deuda soberana para subordinar los Estados y a sus ciudadanos a los intereses del capital financiero; limitar sustancialmente los derechos sociales y sindicales y liquidar lo que queda de movimiento obrero organizado. Como enseña Esperanza Aguirre en Madrid, el neoliberalismo tiene voluntad “contrarrevolucionaria”. Esto implica crear un tipo de sociedad y de Estado que haga irreversible el capitalismo realmente existente y la estructura de poder que lo mantiene.

Por eso, creemos que hoy tenemos que reflexionar para pasar a la acción y nada será igual como antes: ni el discurso, ni los mensajes, ni los símbolos. Nuestra propuesta no es nueva, sino forma parte de un sentido común que empieza a ser en nuestro país una aspiración de muchos y que solo las viejas inercias y prácticas, viejos hábitos, no dejan alumbrar lo nuevo. No dan cabida a la creatividad que viene de abajo.

Lo que proponemos es el M3R: organizar una amplia convergencia política y social para construir el Movimiento para la Tercera República (M3R).

En él, nadie tiene que renunciar a su propia identidad ni a anteriores pertenencias. Se trata de confluir en la acción y en el proyecto para generar una nueva identidad plural en torno a la ruptura democrática-republicana; es decir, aspiramos abiertamente a conseguir la Tercera República en el Estado español, para unir pueblos e identidades que recojan los intereses y las aspiraciones de las mayorías sociales, sin nostalgias de la primera o de la segunda. Soberanía popular y poder constituyente para dar vida un nuevo Régimen republicano-federal fundado en la democracia económica, social y cultural, con el objetivo constitucional de construir una sociedad de mujeres y hombres libres e iguales emancipada del mal social de la explotación ,la discriminación y el dominio. En resumen, forjar entre todas y todos un nuevo consenso mayoritario para lograr la ruptura con un período histórico caduco, que no termina de morir y que nos bloquea el presente y amenaza nuestro futuro.

Firman este artículo Julio Anguita, Miguel Candel, Salvador López Arnal, Manuel Monereo, Ramón Pérez Almodávar, Miguel Riera, Antonio Santamaría, Jorge Verstrynge.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles 5 de octubre de 2011

El 5 de Octubre por los 5 Cubanos



Desde enero del corriente año, personas de todas partes del mundo han contactado a la Casa Blanca el 5 de cada mes para demandar al Presidente Obama la libertad inmediata de los cinco presos políticos cubanos en prisiones de los EEUU.


Además, algunos comités han establecido ese día como una fecha para realizar eventos, manifestaciones y otros tipos de acciones para mantener presente la lucha por la libertad de los cinco.


Este mes tiene un significado especial debido a que el 7 de octubre René González uno de los cinco Patriotas cubanos saldrá en libertad después de cumplir su condena de 13 años en la prisión de Marianna Florida.


El confinamiento de Rene en una prisión federal llegará a su fin, pero debido a una decisión caprichosa del gobierno de los EEUU Rene no podrá regresar a su hogar y a su familia. La jueza Lenard, del distrito del Sur de la Florida, rechazó una petición presentada por René González que le hubiese permitido regresar junto a su esposa, sus hijas y sus padres. En una decisión sin precedente se la ha ordenado a Rene permanecer en los EEEUU por tres 3 años bajo libertad supervisada


Este 5 de Octubre, contacte al Presidente Obama para demandar no solo el inmediato regreso de Rene Gonzalez a su patria pero ademas que libere a los 5 Cubanos Ahora!



DIFERENTES FORMAS DE COMUNICARSE CON LA CASA BLANCA


Por teléfono: 202-456-1111


Si llama desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202.456.1111


Por fax: 202 456-2461


Si envía un fax desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202-456.2461


Por correo electrónico:

HTTP://WWW.WHITEHOUSE.GOV/CONTACT


Instrucciones para las personas que no leen Ingles para enviar un correo electrónico al Presidente Obama


Solo debe llenar las preguntas que contienen un asterisco (*)


Donde dice First Name escriba su nombre


Donde dice Last Name escriba su apellido


Donde dice E-mail escriba su correo electrónico


IMPORTANTE: "Type" no tiene asterisco pero DEBE hacer clic en "Internacional" para poder continuar.


Donde dice Country escriba su País


Donde dice Subject: elija "Foreign Policy"


Donde dice Message escriba su mensaje pero no sobrepase los 2.500 caracteres.


Al final escriba textualmente la frase que aparece en la pantallita donde dice "type the two words" dejando un espacio entre las dos palabras


Para enviar el mensaje debe hacer clic en Submit



ESTA ACCIÓN COLECTIVA SOLO PODRÁ SER EFECTIVA SI PERSONAS DE LOS EEUU Y DE TODAS PARTES DEL MUNDO, LLAMAN POR TELEFONO, O ENVIAN FAXES, O CORREOS ELECTRONICOS EL DIA 5 DE CADA MES. SI NADIE RESPONDE EL TELÉFONO DEJE UN MENSAJE.


¡JUNTOS PODEMOS LOGRARLO!

jueves 8 de septiembre de 2011

A pesar de la entrevista falsa a Obama, RNE ha contratado a Yoani Sánchez

A pesar de la entrevista falsa a Obama, RNE ha contratado a Yoani Sánchez
Miércoles, 07 de Septiembre de 2011 13:39 inSurGente.org Estado Español - Política
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Ahora que Wikileaks ha decidido dar acceso libre a todos sus cables, sin la censura previa de los cinco grandes diarios que los seleccionaban, descubrimos informaciones interesantes sobre Cuba. Por ejemplo, que la entrevista de la bloguera cubana Yoani Sánchez al presidente Barack Obama, en 2009, fue una farsa.

Puedes enviar tu protesta a Radio Nacional de España: endiascomohoy@rtve.es

Vídeo cuyo guión es este artículo

Participa en el debate sobre este video en You Tube e inserta tus comentarios

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- Ahora que Wikileaks ha decidido dar acceso libre a todos sus cables, sin la censura previa de los cinco grandes diarios que los seleccionaban (1), descubrimos informaciones interesantes sobre Cuba.

Por ejemplo, que la entrevista de la bloguera cubana Yoani Sánchez al presidente Barack Obama, en 2009, fue una farsa: realmente fue redactada por funcionarios de la oficina diplomática de EEUU en La Habana (2). Recordemos que esta entrevista supuso un gran espaldarazo mediático para la citada bloguera, quien en 2007 fue convertida en personaje internacional gracias al respaldo coordinado de poderosos medios, como la agencia Reuters, el Grupo Prisa y la revista Time (3).

Este escándalo –silenciado absolutamente por los medios- no ha impedido, sin embargo, que Yoani Sánchez siga sumando contratos: la emisora pública Radio Nacional de España ha anunciado que incluirá sus crónicas –pagadas- en su programa diario “En días como hoy” (4). Recordemos que, en apenas cuatro años, Yoani Sánchez ha recibido más de medio millón de dólares en ingresos reconocidos, procedentes de empresas mediáticas y fundaciones políticas (5). Diversas fuentes apuntan a otros ingresos ocultos, como los procedentes del propio Gobierno de EEUU (6).

Otro interesante cable reciente de Wikileaks –también censurado por los medios- recoge el reconocimiento, por parte de otra de las “disidentes” cubanas, de que las acciones opositoras en la Isla son sufragada por el Gobierno de EEUU: Marta Beatriz Roque, en una videoconferencia de 2008, solicitaba al ex presidente George Bush “más recursos económicos”, “a pesar de –palabras textuales- todo el apoyo económico que nos ha dado su país” (7).

Pero los grandes medios internacionales han censurado estas nuevas evidencias sobre la conexión directa entre Gobierno de EEUU y “disidencia” cubana, algo que resta cualquier legitimidad política a ésta y desnuda su carácter colaboracionista.

Como la mayoría de medios occidentales, la citada Radio Nacional de España justifica hoy -gracias a las crónicas de sus corresponsales- la gigantesca operación de succión del petróleo de Libia por parte de las grandes potencias, así como sus daños colaterales en forma de asesinatos de civiles por parte de la OTAN (8). A partir de ahora, las mentiras, exageraciones y subjetividad de los “partes de guerra” de Yoani Sánchez desde La Habana, servirán al mismo propósito: preparar las mentes de la ciudadanía española para digerir y justificar cualquier actuación que busque imponer en Cuba el modelo económico y político diseñado por y para los grandes centros de poder mundial.

Envía tu protesta a Radio Nacional de España

Email: endiascomohoy@rtve.es

Teléfono en directo: 900 137 137

Teléfono contestador: 91 346 19 91

(1) http://www.elmundo.es/america/2011/09/02/estados_unidos/1314964453.html

(2) http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/09/04/wikileaks-publica-la-entrevista-que-obama-respondio-en-la-habana/

(3) http://www.kaosenlared.net/noticia/yoani-sanchez-la-hija-de-prisa-2

(4) http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/television/radio_nacional_estrena_temporada_poniendo_acento_informacion.html

(5) http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=22208%3Ayoani-sanchez-dice-que-su-blog-qno-produce-dineroq-&catid=39%3Alecciones-de-manipulacion&Itemid=86

(6) http://yohandry.wordpress.com/2010/12/20/circula-en-internet-lista-de-presupuesto-para-mercenarios-en-cuba/

(7) http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/28/wikileaks-el-incansable-esfuerzo-de-una-admiradora-de-bush/

(8) http://www.rtve.es/noticias/20110904/minuto-minuto-las-protestas-egipto-libia-mundo-arabe/398694.shtml

lunes 5 de septiembre de 2011

Rebelion. Abandonar la ONU

Cronopiando
Abandonar la ONU

Koldo Campos Sagaseta
Rebelión


Si, años atrás, mandar a la Organización de Naciones Unidas al carajo era sólo una inquietud justificada en los pobres fundamentos democráticos de una institución que decía velar, precisamente, por los valores democráticos, en la actualidad, y a tenor de su propia evolución y desarrollo, romper con la ONU se ha convertido en una necesidad.

Creer que desde dentro de ese organismo algunos de los 193 países miembros puedan, llegado el caso, servir a los fines para los que, pretendidamente, se creó en California en 1945 la Organización de Naciones Unidas, resulta tan ingenuo como seguir confiando, 66 años después, en el compromiso de esa institución con los hermosos propósitos para los que fuera fundada y que todavía pregona.

Facilitar la cooperación en Derecho Internacional, la paz, la seguridad, el desarrollo económico o los derechos humanos, sólo es un compromiso de intenciones que, si en el pasado se volvió inoperante, hoy en día se ha transformado en un vulgar pretexto con que amparar el crimen y el expolio.

Por encima de su Asamblea General, pesan los intereses de los cinco países miembros de su Consejo de Seguridad: los Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, cuyo derecho a veto se impone a cualquier resolución, por más respaldo que observe, de su Asamblea General. No por casualidad esos cinco miembros fueron también quienes en 1944 trazaron los propósitos de la organización, diseñaron sus organismos y establecieron las disposiciones que habrían de mantener la paz, la seguridad y la cooperación internacional. La Unión Soviética dejó su asiento a Rusia y la República China-Taiwan a la República Popular China, pero en ese cambio de nomenclatura comienza y termina la única innovación que ha disfrutado una institución cuyo flamante secretario general sólo es un empleado del régimen impuesto por su Consejo de Seguridad.

La Organización de Naciones Unidas se crea, curiosamente, para sustituir a la Sociedad de Naciones (SDN) organismo fundado en 1919, en el entendido de que dicha sociedad resultaba inoperante y no había evitado la segunda guerra mundial. Y fue el entonces presidente estadounidense Franklin Roosevelt quien en enero de 1942, en plena guerra, insistió en la necesidad de crear una alianza entre 26 países comprometidos en la defensa de la llamada Carta del Atlántico que un año más tarde, en la Conferencia de Teherán, gobernada entonces por su alteza imperial Mohammad Reza Pahlevi, (el lugar más idóneo para apreciar el valor de la democracia) tomaría forma bajo el nombre de Naciones Unidas, iniciativa del propio Roosevelt, y que en 1945 acabó por concretarse en San Francisco.

Si la ineptitud fue la causa de que Naciones Unidas sustituyera a la Sociedad de Naciones que le precediera, ¿por qué no sustituir por las mismas razones y algunas otras aún más graves, a una organización que de la inoperancia frente al genocidio ha pasado a la complicidad con los genocidas? ¿Por qué no romper con una organización cuyos nobles principios ha transformado en la cobertura legal que, como pretexto, emplean en sus guerras de exterminio los cinco países que la gobiernan y algunos más (Alemania, Israel o Japón) representados a través de testaferros en ese Consejo de Seguridad?

En los últimos años, especialmente, es manifiesto el deterioro a todos los niveles de Naciones Unidas, sea mirando para otro lado ante la barbarie desatada por algunos estados o autorizando las más brutales acciones contra otros países. Mientras la impunidad más descarada arropa cualquier salvajada israelí, por citar un caso, se autoriza el exterminio de naciones enteras a partir de burdas patrañas que se llegaron a mentir como irrefutables pruebas.

Mientras pueblos como el palestino o el saharaui tienen más de medio siglo esperando que Naciones Unidas cumpla sus propias resoluciones y haga efectivos sus derechos, al vapor del interés de quienes gobiernan la ONU, se crean países como Kosovo o Sudán del Sur. Mientras unánimemente, año tras año, la Asamblea General de Naciones Unidas, con la excepción de Estados Unidos, Israel y las islas Marshall, condena el criminal bloqueo que padece Cuba desde que la isla caribeña decidiera tomar en sus manos su destino, el bloqueo se torna aún más asfixiante sin que la masiva decisión de la asamblea internacional haga nada por impedirlo y establezca las correspondientes sanciones o expulse de su seno a quienes no respetan su voluntad.

Lo ocurrido en Libia en estos días es un buen ejemplo de hasta qué punto la ONU sólo es un instrumento de sus países rectores. Tal es el descaro al que se ha llegado que el propio Nicolás Sarkozy lo acaba de declarar sin cuidarse ni del disimulo: “La intervención en Libia queremos que sea el inicio de una política autorizada por la ONU que pone la fuerza militar al servicio de la protección de las poblaciones que corren el riesgo de ser martirizadas por sus propios dirigentes”.

La ONU es un rehén de lujo en manos de los países que integran su Consejo de Seguridad y no parece posible su rescate.

Confiar en que todavía sea posible una Organización de Naciones Unidas que cumpla con los objetivos para los que, según su carta magna, fue creada, más que un sueño es una pesadilla. Y pretender su transformación una ilusión digna de mejor causa. Tal vez, la de crear otro organismo internacional en el que todos sus miembros puedan tener derecho a voz y voto, que crea en verdad en la necesidad de preservar la paz y encauzar a través del diálogo cualquier conflicto, que respalde el desarrollo y defienda los derechos humanos, que no organice guerras humanitarias ni bombardeos preventivos, que no tolere campos de exterminio ni cárceles secretas, ni torturas, que no consienta fraudes electorales ni monopolios…

Así sólo la constituyeran inicialmente una docena de países, siempre sería preferible esa aventura a seguir siendo cómplice y numerario de un engaño.

Un mundo mejor es posible… pero no porque lo enunciemos sino porque lo construyamos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves 25 de agosto de 2011

Rebelion. El capitalismo siniestro cae en picado sobre Libia

El capitalismo siniestro cae en picado sobre Libia

Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


Piensen en la nueva Libia como el último y espectacular capítulo de las series del Capitalismo Siniestro. En lugar de armas de destrucción masiva, nos encontramos con la R2P (“responsabilidad para proteger”). En lugar de neoconservadores, ahí tenemos a los imperialistas humanitarios.

Pero el objetivo es el mismo: el cambio de régimen. Y el proyecto es el mismo: desmantelar completamente y privatizar una nación que no estaba integrada en el turbo-capitalismo; abrir otra (lucrativa) tierra de oportunidades para el turboalimentado neoliberalismo. Todo nos viene especialmente bien, todo es útil, ahora que nos encontramos en medio de una recesión casi global.

Llevará algún tiempo; el petróleo libio no regresará completamente al mercado hasta dentro de unos 18 meses. Pero ahí tenemos también la reconstrucción de todo lo que la Organización del Tratado para el Atlántico Norte (OTAN) ha bombardeado (sin olvidar que en Iraq aún no se ha reconstruido gran cosa de todo lo que el Pentágono arrasó en 2003…).

En cualquier caso, y en teoría –desde el petróleo a la reconstrucción-, se avecinan jugosas oportunidades para hacer negocios. El neo-napoleónico Nicolas Sarkozy de Francia y el David de Arabia Cameron de Gran Bretaña creen que están especialmente bien posicionados para aprovecharse de la victoria de la OTAN. Pero no hay garantía de que la nueva bonanza libia sea suficiente para sacar a los antiguos poderes coloniales (¿neocoloniales?) de la recesión.

Será sobre todo el presidente Sarkozy quien ordeñe, en todo lo que valen, las oportunidades de negocio para las compañías francesas como parte de su ambiciosa agenda “estratégica del reorientación” de Francia en el mundo árabe. Unos medios de comunicación franceses serviles no dejan de regodearse con que esta era “su” guerra, repitiendo una y otra vez que decidió armar a los rebeldes sobre el terreno con armamento francés, en estrecha cooperación con Qatar, incluyendo una unidad clave de comandos rebeldes que se trasladó por mar desde Misrata a Trípoli el pasado sábado al comienzo de la “Operación Sirena”.

Bien, Sarkozy vio realmente el comienzo de todo cuando el jefe de protocolo de Muamar Gadafi desertó a París en octubre de 2010. En ese momento fue cuando empezó a incubarse todo el teatro del cambio de régimen.

Bombas por petróleo

Como señalé anteriormente (véase “Bienvenidos a la democracia en Libia” del 24 de agosto), los buitres están ya sobrevolando Trípoli para atrapar (y monopolizar) el botín. Y sí, la mayor parte de las acciones desplegadas tienen que ver con el reparto del petróleo, como manifestó Abdeljalil Mayuf, director de información de la compañía “rebelde” Arabian Gulf Oil: “No tenemos problema con las compañías de países occidentales como Italia, Francia y Gran Bretaña. Pero puede que tengamos algunos inconvenientes políticos con Rusia, China y Brasil”.

Sucede que estos tres países son miembros destacados del grupo BRICS de economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que están actualmente creciendo mientras que las economías atlantistas y bombardeadoras de la OTAN están varadas en el estancamiento o en la recesión. Sucede que también los cuatro BRICS más importantes se abstuvieron de aprobar la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, el timo de la zona de exclusión aérea que se metamorfoseó en el cambio de régimen facilitado por la OTAN desde arriba. También ellos vieron la historia muy clara desde el principio.

Para empeorar aún más las cosas (para ellos), sólo tres días antes de que el AFRICOM del Pentágono lanzara sus primeros 150, más o menos, Tomahawks sobre Libia, el coronel Gadafi dio una entrevista en la televisión alemana haciendo hincapié en que si atacaban el país, todos los contratos alrededor del petróleo irían a parar a las compañías rusas, indias y chinas.

Así pues, los ganadores de la bonanza del petróleo son los ya nombrados: los miembros de la OTAN más las monarquías del Golfo. Entre las compañías implicadas: British Petroleum (BP), la Total de Francia y la compañía nacional petrolífera de Qatar. En cuanto a Qatar –que envió aviones de combate y de reclutamiento a las líneas del frente, además de “rebeldes” entrenados en técnicas de combate exhaustivas que están ya administrando las ventas de petróleo en la zona oriental de Libia-, se revelará que la guerra misma fue una decisión inversora muy acertada.

Antes de los largos meses de crisis que están llegando ahora a su jugada final con los rebeldes en la capital, Trípoli, Libia estaba produciendo 1,6 millones de barriles al día. Una vez que vuelva a ponerse en marcha la producción, ésta podría hacer que los nuevos gobernantes de Trípoli recojan una cosecha anual de alrededor de 50.000 millones de $USA. La mayor parte de las estimaciones sitúan las reservas de petróleos en 46.400 millones de barriles.

Es mejor que los “rebeldes” de la nueva Libia no se metan con China. Hace cinco meses, la política oficial de China estaba ya llamando a un alto el fuego; si tal cosa hubiera sucedido, Gadafi controlaría aún más de la mitad de Libia. Pero Beijing –que nunca ha sido fan del cambio violento de régimen- está ejerciendo por el momento una moderación extrema.

Wen Zhongliang, el viceministro del ministerio de comercio, observó intencionadamente: “Libia seguirá protegiendo los intereses y derechos de los inversores chinos y confiamos en continuar con el proceso de inversiones y cooperación económica”. Los comunicados oficiales incidían sobre todo en la “cooperación económica mutua”.

La pasada semana, Abdel Hafiz Ghoga, vicepresidente del poco fiable Consejo Nacional Transitorio (CNT), dijo a Xinhua que había que respetar todos los acuerdos y contratos negociados con el régimen de Gadafi, pero Beijing va a tener muy pocas oportunidades.

Libia no suministró en 2010 más del 3% de las importaciones chinas de petróleo. Angola es un proveedor mucho más importante. Pero China es aún el principal cliente petrolero de Libia en Asia. Además, China podría ser de gran utilidad en el frente de reconstrucción de las infraestructuras o en la exportación de tecnología. Antes del estallido de la guerra tribal/civil, había más de 75 compañías chinas, con unos 36.000 empleados, sobre el terreno, que fueron velozmente evacuados en menos de tres días.

Los rusos –desde Gazprom a Rafnet- tenían miles de millones de dólares invertidos en proyectos libios; el gigante del petróleo brasileño Petrobras y la compañía constructora Odebrecht también tenían allí intereses. No está aún claro qué pasará con ellos. El director general del Consejo Comercial Ruso-Libio, Aram Shegunts, está tremendamente preocupado: “Nuestras compañías lo perderán todo porque la OTAN les impedirá hacer cualquier negocio en Libia”.

Italia parece haber aprobado la versión “rebelde” de “o estás con nosotros o contra nosotros”. El gigante energético ENI parece que no va a verse afectado, porque el Premier Silvio “bunga, bunga” Berlusconi plantó pragmáticamente a su anterior compinche al comienzo de los bombardeos en serie del AFRICOM y la OTAN.

Los directores de ENI confían en que antes del invierno el petróleo y el gas libio fluyan de nuevo hacia Italia. Y el embajador libio en Italia, Hafed Gaddur, volvió a asegurar en Roma que se respetarían todos los contratos de la era Gadafi. Por si las moscas, Berlusconi se reunirá con el primer ministro del CNT, Mahmud Yibril, este jueves en Milán.

Bin Laden al rescate

El ministro turco de asuntos exteriores Ahmed Davutoblu –el de la famosa política de “cero problemas con nuestros vecinos”- ha estado también babeando elogios a los ex “rebeldes” convertidos en mandamases. Sin perder tampoco ojo a la bonanza de los negocios post-Gadafi, Ankara –como flanco oriental de la OTAN- acabó ayudando a imponer un bloqueo naval sobre el régimen de Gadafi, cultivando cuidadosamente al CNT, al que reconoció formalmente en julio como gobierno de Libia. Se avecinan las “recompensas” comerciales.

Después tenemos el complot principal: cómo va la Casa de los Saud a aprovecharse de haber tenido un papel decisivo en establecer un régimen amistoso en Libia, posiblemente aderezado con notables salafíes; una de las razones claves de la embestida saudí –que incluyó una falsa votación en la Liga Árabe- fue el enorme rencor que se profesaban Gadafi y el rey Abdullah desde los preliminares de la guerra de Iraq en 2002.

Nunca se destacará suficientemente la cósmica hipocresía de una teocracia medieval/monarquía absoluta ultra-regresiva que invadió Bahrein y reprimió a sus chiíes nativos homenajeando en cambio lo que se ha intentado hacer pasar como un movimiento a favor de la democracia en el Norte de África.

De todos modos, es la hora de la fiesta. Ya verán cómo el grupo saudí Bin Laden reconstruye como loco toda Libia, convirtiendo finalmente el saqueado Bab al-Aziziyah en el monstruoso centro comercial de Tripolitania.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MH25Ak02.html