lunes, 20 de septiembre de 2010

A la huelga, compañeros

A la huelga, compañeros: "A la huelga, compañeros


(Un artículo del profesor Manuel F. Trillo para inSurGente).- Y fueron diez, y fueron cien, y fueron mil, “ a la huelga por ellos, y ellos por mí”.



La HUELGA GENERAL es un arma que siempre tuvo la clase obrera (ahora somos asalariados, y curiosamente siempre los hemos sido, pero nos decíamos obreros). En Asturias, en Palencia, en León, en la minas de Sierra Morena, en los Altos Hornos de Vizcaya, en la minas de Somorrostro, en la increíble ciudad de Madrid, en Barcelona, en los puertos de Málaga y Barcelona, en la profunda soledad de los jornaleros de Castilla, en el silencio de los tajos en La Mancha, en todos los lugares en que se combatió al fascismo y la patronal, en todos, una huelga general era un grito de guerra contra el capital. En todos estos lugares, de norte a sur y de este a oeste, una huelga general era estar unos con otros aunque fuéramos desconocidos. Estaban todos.Una huelga de tres días en Asturias se la tildaba de “huelguina”, y aún es hoy que los mineros mantienen huelgas de semanas y meses; salen con tirachinas y rodamientos, y montan barricadas con ruedas incendiadas. Una Huelga General es un combate esencial, es un órdago, y por eso el 29 de septiembre ese envite se ha de ganar. Si el Gobierno ha de renunciar a su poder que se vaya, y sea cual sea el Gobierno que le sustituya será combatido a sangre y fuego. Una huelga general es un envite, una bayoneta, y así se ha de tomar la huelga del día 29 de septiembre. La han convocado los sindicatos “domesticados” por la monarquía, y nosotros la transformaremos en huelga general para la clase a la que pertenecemos.Se miente desde los periódicos que son pagados por el Gobierno –y lo son todos- y se convoca y a la vez se desconvoca, pues el mensaje – y es mensaje sindical- es que hay que hacer huelga, pero poca, poquita, poca, que viene Cospedal con Santa María, la Pinta de Madrid, y la Niña de Rajoy. Son unos tramposos los socialdemócratas –siempre lo fueron, recordemos que entregaron Madrid a Franco en marzo de 1939, entre otras lindezas-. Ahora entregan los derechos de los trabajadores al Gran Capital sin vergüenza alguna –nunca la tuvieron-, y mientras Pajín y Rubalcaba y Blanco y el “sonajero de la Mancha” el falangista José Bono, apuntalan el régimen monárquico y el sistema capitalista, nosotros haremos barricadas con tirachinas con rodamientos, y encenderemos las calles con ruedas de coches. Hay miles. Una barricada de fuego en cada ciudad, en cada calle, a la entrada de cada empresa. Una barricada de hombres y mujeres defendiendo sus derechos.La Huelga General no es una “boutade”, no es una tontería, no es una “caxigalina”. Es un momento para combatir. Que cada cual convoque, que cada cual se anude la corbata hasta que le ahogue, que se abrochen los cinturones los fascistas, porque vamos directamente hacia el corazón de los que pretenden hacer de este mundo un vertedero en que sólo van bien los que siempre han vivido bien. “A la huelga, compañeros, no vayas a trabajar, deja quieta la herramienta, es la hora de luchar”, cantan mis compañeros anarquistas. Y los comunistas con Léo Ferrer cantan “Ni dios, ni amo”Y a la huelga vamos diez, /cien, mil, mil cien,/y un millón si nos cuentan bien,/y diez millones si no hay traidores.Compañeros, esta Huelga General debe ser el principio de la libertad.

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