lunes, 27 de abril de 2009

El capitalismo y sus leyes

De cómo explicar de un modo brevísimo la crisis, la miseria, el engaño del primer mundo y la dignidad de Cuba





En cuanto oscurece sale con sus dos hijos de siete y nueve años a hurgar en las basuras. Dado que los desperdicios en los barrios burgueses y en las zonas céntricas donde hay restaurantes, tienen ya dueños en buscadores más antiguos, ha debido conformarse con los contenedores de un barrio obrero madrileño muy venido a menos, con pequeños supermercados familiares que dejan pocos restos. Cuando salió de Cuba hace cinco años, con la idea de hacerse rico o, al menos, de comprar muchas cosas y tener un carro grande, no imaginó ni un instante que acabaría así, muy por el contrario, pensaba que con su título de Ingeniería podría vivir en poco tiempo como cualquier europeo de clase media. Hasta hace unos meses aún decía que en La Habana no hay ni siquiera basura donde hurgar porque nadie tira nada, pero ahora ya guarda un silencio que traduce fracaso. Mientras, camina con los hijos de la mano, encogido de hombros, agradeciendo que se vaya yendo el frío y recordando todos los días a su cuñado, que cuando lo despidió en el aeropuerto José Martí, le dijo que no se dejara engañar, que tenía un uno por ciento de posibilidades de tener suerte y vivir mejor, pero si le iba mal, que volviera, que metiera el orgullo en el culo de Europa, y que él mismo lo iría a recoger con su viejo y recauchutado Lada.

Jorge López Ave
www.insurgente.org

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